Un día de aquellos, esos o estos.
Salió casi todo bien, cuando casi es algo mayor que nada. Y no aplica el pico del pato, no es matemáticas. No creo en esa ley que dice que todo lo que pueda salir mal va a ocurrir. Sí, soy un creyente fervoroso en que somos la influencia que más incide en todo lo que nos rodea. A decir: la mala suerte provocada a inconsciencia. Es que en cada cosa a nuestro alrededor está su Manitú. Los indios no solo hablaban sobre una imagen fotográfica y su espíritu raptado, sabían muy bien que hasta una caña de bambú tiene alma. Y eran doctos en demonios, vaya si no (así fueran solo sugestión: no me importa para nada la superstición, me parece tan docta como la fórmula de un físico). Volvemos a casa y un televisor (no lo que ofrece), un teléfono (no lo que cuenta), tu instrumento preferido (lo que te transmite) o la plantita del balcón (que busca al sol) tienen su espíritu. ¿Si se te quema la heladera en invierno, la pc se emputece y no quiere andar, cuando tenés esa idea que no podés dejar de lad...